El Cuento de Ratón Saltarín (versión simplificada)

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El Cuento de Ratón Saltarín

 

Había una vez un pequeño ratón. Siempre quería explorar. Quería llegar a las tierras más lejanas. Un día empezó a caminar. Por la tarde llegó a un río. Estaba nervioso y preocupado.

 

Dijo: –Cómo voy a cruzar?  

Una rana le preguntó: –No sabes nadar?

–No, no sé nadar. Estoy triste porque quiero llegar a las tierras más lejanas.

–No te preocupes. Soy Rana Mágica y te voy a ayudar. Intenta saltar!

 

El ratón saltó y notó una sensación extraña. Podía saltar mucho más largo que antes. Cruzó el río de un salto!

 

–Gracias Rana Mágica!

–De nada. Recuerda que vas a tener muchos problemas en tu viaje. Pero si tienes esperanza en tu corazón, vas a llegar a las tierras más lejanas. Ahora te doy un nuevo nombre:  Eres Ratón Saltarín.

 

Ratón Saltarín continuó su viaje. Caminó hasta la noche. Estaba cansado, así que cavó un hoyo y se durmió. Al día siguiente llegó a la pradera. Vio a un búfalo acostado en la tierra.

 

El búfalo le dijo: –Voy a morir. Bebí agua envenenado y ahora no puedo ver.

Ratón Saltarín le respondió: –Soy Ratón Saltarín. Rana Mágica me dio poderes. Puedo ayudarte. Ahora te doy un nuevo nombre. Eres Ojos de Ratón. En ese momento, el búfalo recuperó la vista.

–Puedo ver! Puedo ver! Gracias amigo! Pero Ratón Saltarín no pudo verlo porque le había dado su vista. El búfalo (Ojos de Ratón) le dijo: –Sube, yo te llevo al borde de la pradera.

 

Cuando llegaron juntos al borde de la pradera, Ratón Saltarín bajó. El búfalo (Ojos de Ratón) le preguntó:  –Cómo vas a llegar a las montañas si no puedes ver? Ratón Saltarín le dijo: –Habrá una manera. Tengo esperanza en mi corazón.

 

Caminó un poco, cavó un hoyo y se durmió. Al día siguiente, olió un zorro. Le dijo: –Hola zorro! Qué haces? El zorro respondió: –He sido orgulloso y perdí mi sentido del olfato. No puedo oler y no puedo encontrar comida.

 

Ratón Saltarín le respondió: –Soy Ratón Saltarín. Rana Mágica me dio poderes. Puedo ayudarte. Ahora te doy un nuevo nombre. Eres Nariz de Ratón! En ese momento el zorro recuperó su sentido del olfato.

 

–Puedo oler! Puedo oler! Gracias amigo! Pero Ratón Saltarín no pudo olerlo porque le había dado su olfato. El zorro (Nariz de Ratón) le dijo: –Sube, yo te llevo por las montañas.

Cuando llegaron juntos al límite de las montañas, Ratón Saltarín bajó. El zorro (Nariz de Ratón) le preguntó:  –Cómo vas a llegar a las tierras más lejanas si no puedes ver ni oler? Ratón Saltarín le dijo: –Habrá una manera. Tengo esperanza en mi corazón.

 

Ratón Saltarín caminó, se cayó, se levantó y caminó más. Fue un viaje muy difícil, pero por fin llegó a las tierras más lejanas. Oyó el viento, sintió el sol en la piel, pero no vio nada y no olió nada. Nunca sería el mismo ratón que antes. Se puso muy triste y empezó a llorar.

 

De repente, escuchó una voz: –Ratón Saltarín!

–Eres tú, Rana Mágica?

–Sí! Soy yo. Has tenido muchos problemas en el viaje, pero tuviste esperanza en el corazón. Fuiste generoso con todos. Seguiste el camino aunque fue difícil. Por eso llegaste a las tierras más lejanas. Ahora salta Ratón! Salta bien alto!

 

Ratón Saltarín saltó y sintió que estaba cambiando. Sus patas crecieron. Sintió el viento por encima y por debajo. Miró hacia abajo y vio las montañas. Inspiró y olió la fragancia de los pinos.

 

Desde muy lejos, escuchó la voz de Rana Mágica: –Te doy un nuevo nombre:  Eres Águila. Ahora puedes vivir en las tierras lejanas para siempre.

 

FIN