Eireté la indiecita – Una leyenda Guarani de Paraguay

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Eireté la indiecita – Una leyenda Guarani de Paraguay

Esta es una leyenda de los Indígenas Guaraní de Paraguay. Había una vez una muchacha que se llamaba Eireté. Ella tenía doce años. También tenía ocho hermanas y ella era la más pequeña.  Todas las hermanas vivían en una choza en la jungla. La jungla tenía muchos árboles y plantas. Era una selva tropical. Hacía mucho calor y estaba húmedo. Las hermanas de Eireté trabajaban mucho. Pero Eireté era muy perezosa. No quería trabajar, quería dormir mucho. Siempre tenía sueño. Una mañana las hermanas de Eireté le dijeron “¡Despiértate! Vamos al río a recoger juncos.” Los juncos son plantas flexibles que crecen a la orilla del río. Las muchachas tejían los juncos para hacer canastas (cestos).  En las canastas ponían cocos, mangos, bananos y otras cosas.

Las muchachas caminaron al río muy temprano. Eran las 7 de la mañana. Eireté siempre caminaba muy despacio. Al fin llegaron al río y recogieron juncos. Luego los amarraron y los pusieron en sus cabezas. Las nueve hermanas caminaron de vuelta a su choza. Eireté caminaba despacio y se quedaba más y más atrás. De pronto ya no veía a sus hermanas.  Pero Eireté no tenía miedo, solo estaba cansada. Se sentó a descansar bajo un árbol grande y se durmió.

Cuando despertó, el sol ya había bajado. La jungla estaba oscura. Entonces Eireté si tuvo miedo. En la jungla había muchos animales salvajes. Ella tenía miedo del jabalí, del tigre y de la serpiente. Eireté empezó a caminar pero no veía el camino a su choza. De pronto encontró una choza pequeña donde vivía una viejita. Eireté le dijo “¡Escóndeme por favor!” La viejita le dijo “Solo te puedo esconder si tejes (knit) toda la noche” Le dio unas agujas (knitting needles) especiales y una bola de hilo (thread) muy fino. Cuando Eireté empezó a tejer se convirtió en una araña muy pequeña. Y el hilo que tejía era una tela de araña muy fina que cubría la ventana.

Eireté tejió por una hora, dos horas, tres horas… pero Eireté no estaba acostumbrada a trabajar tanto. Se cansó y se durmió. Cuando dejaba de tejer, se volvía a convertir en niña. Al poco tiempo vino el jabalí y olió a la  niña. Entró en la choza para comerse a la niña pero cuando la iba a atacar, Eireté se despertó y empezó a tejer otra vez. El jabalí ya no vio a la niña porque se convirtió en araña. El jabalí se fue. Al poco tiempo Eireté se canso otra vez, dejó de tejer y se durmió. Entonces el tigre la olió y quiso comérsela. Cuando entró en la choza Eireté se despertó y empezó a tejer otra vez. El tigre ya no vio a la niña sino a una arañita pequeña. El tigre se fue. Después de un tiempo le dio mucho más sueño, dejó de tejer y se durmió. Entonces llegó la serpiente y la vio por la ventana. Empezó a entrar su cabeza y poco a poco todo su cuerpo. Cuando ya iba a enrollarse (wrap itself) alrededor de la niña, ella se despertó y empezó a tejer. La serpiente ya no pudo ver a la niña, solo vio una araña que tejía en la ventana.

A la mañana siguiente, Eirete dejó las agujas y salió de la choza de la viejita y encontró el camino de vuelta a su choza. Eireté nunca volvió a convertirse en arañita, pero siguió tejiendo. Le enseñó a tejer a sus hermanas el hermoso tejido, ñandutí, que quiere decir “tela de araña”.